El doctor de las pócimas milagrosas dejó de existir
Alcalde de Tucupita a lomos del partido PILON, del 2004 al 2008, representó la gran esperanza política de las últimas décadas.
Un periodo fue suficiente para hacerlo desistir, con planes apoteósicos que pretendían convertir la Princesa del Manamo en una metrópolis, sufrió un duro golpe en sus aspiraciones al ver restringidos los recursos financieros debido a la decisión del comandante Chávez de centralizar los impuestos petroleros, sustrayéndolos a los municipios.

Volvió entonces al ejercicio profesional de la medicina, en la que se convirtió en un innovador, probando siempre nuevos métodos para restituir la salud de los pacientes.
Su faceta espiritual le atrajo seguidores y adeptos, la devoción a José Gregorio Hernández y la Virgen del Valle, hizo que se compenetrara con el colectivo deltano. Era parte importante de sus menesteres como galeno.
Cada año realizó una fiesta pública con galeronistas en homenaje a la Santa Patrona, cerrando el tramo final de la calle Pativilca, hasta que, motivado a su ejercicio como rector del Ejecutivo municipal, confrontó problemas con la justicia. Aunque mantuvo su fervor sin quebrantos, a partir de entonces prefirió honrarla en privado.
Este 29 de enero, habiendo superado los 60, le falló el corazón. En su última etapa, seguía prodigando consejos en redes sociales, a la manera de un influencer de la ciencia, que advertía sobre la toxicidad de algunos medicamentos y sugería fórmulas de extracción natural, haciendo acopio de la botica a nuestra disposición en la biodiversidad del Delta. En esas circunstancias lo halló la muerte.

Dios lo tenga en su Santa Gloria.



