Ilustración de Joine Ramos / Tanetanae.com.

Voces de inseguridad: “de La Perimetral hacia la muerte”

“Esa noche salí de La Perimetral hacia la muerte, pero no llegué allá, gracias a Dios”

Para Carlos y su primo, parecía ser una noche más. Ya la fiesta había terminado, pero no su peor pesadilla.

Carlos Sánchez, es un joven de 26 años de edad y vive en calle La Planta de Tucupita. La noche del jueves 23 de mayo,  la vida le dio una segunda oportunidad.

Eran la 12:00 de la noche, Carlos y su primo regresaban a  casa. Habían estado en una fiesta de un amigo en La Perimetral y, para llegar a su residencia, aún debían caminar bastante.

Como es habitual a esas horas en Tucupita, todos se encuentran resguardados en sus hogares. Solo algunos puestos de ventas de “comida rápida”, aún permanecían abiertos.

Caminaron y pronto ya estaban agotados, pero no había tiempo para un descanso. Lo desolado y oscuro que se encontraban las calles, no lo permitía, “estaba tenebroso”.

Cuando estaban en los alrededores del estadio “Isaías Látigo Chávez”, la oscuridad cubrió el lugar, e impedía la visibilidad de ambos, pero no para las personas desconocidas que los esperaban.

“Aparecieron de la nada, lo único que recuerdo son los golpes que me dieron”, relató Carlos.

Tres hombres corpulentos arremetieron contra ellos, “por suerte”, el primo pudo huir del ataque, pero Carlos no tuvo tiempo, fue interceptado.

“Dentro de mí, dije, me mataron, porque todos me golpearon y nombraban otro nombre pero no era el mío, ellos se confundieron, buscaban a otro”, relató la víctima.

Carlos Sánchez perdió el conocimiento. Luego de varias horas, pudo reaccionar, pero, para sorpresa de Carlos, estaba en un lugar desconocido.

“Cuando me desperté, estaba solo en una calle solitaria, había mucho monte, no había nadie, estoy vivo no sé cómo, volví a nacer”, finalizó Carlos Sánchez.

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