Las llamas redujeron el interior del local ubicado en la avenida Alirio Ugarte Pelayo a cenizas
A pesar del esfuerzo del cuerpo de bomberos y protección civil, el betún del techo y los alimentos en deposito aceleraron la combustión.
“Se me está quemando el galpón aquí en Maturín”, se le escucha decir con marcada frustración al propietario. Cuando comenzó el incendio descansaba dentro, el olor a humo lo despertó y logró salir.

Según personas allegadas, en el trance olvidó las llaves, siendo asistido por un vigilante que le abrió desde afuera. Diríase en criollo, “la está contando de bromita”.
Hombre de mucha Fe, volverá con mayores fueros, la bendición de Dios ha estado presente siempre en su vida.

El balance fue perdida total, algunas paredes -si acaso- permanecerán.
En menos de tres horas se esfumó el esfuerzo de una década.




