Doris, la de rojo

Tucupitense se vistió de ángel y regaló bendiciones a migrantes en México

Se llama Doris, al menos se pudo escuchar en un pequeño material audiovisual. Desde México hicieron llegarlo.

“Es una bendición de Doris para nuestros hermanos migrantes”, se oyó.

Salió de calle Dalla Costa, en Tucupita, y paró en aquel país, específicamente en Monterrey. Era el destino que debía elegir, fue el camino que le deparó Dios.

Ahora es la causante de muchos corazones alegres, aunque haya durado poco, el esfuerzo es lo que se resalta.

Acompañado de un grupo de jóvenes se distribuyeron en las calles de Monterrey para llevar las bendiciones a sus hermanos migrantes.

Doris, aunque tímida se veía, optó por regalar un refrigerio a los más necesitados de un sector de ese país. Comida, refrescos, suero, golosinas, etc.

Dios le pague el doble, señora Doris.

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