Tres aspectos para entender la crisis de los venezolanos en Trinidad y Tobago

Foto: imagen de referencia tomada de internet, sin autoría especificada.

La migración masiva de venezolanos hacia Trinidad y Tobago comenzó en 2018, cuando se registraron las primeras detenciones. Lo que se vendría luego ya no sería controlable, pese a los naufragios que han dejado más de 30 fallecidos en el golfo de Paria.

Competencia migratoria

De acuerdo con varios venezolanos bajo condición de migración ilegal, la gran cantidad de personas ocupando trabajos no formales- en ocasiones ocultos- ha copado todas las oportunidades  en este mercado. Este fenómeno ha promovido el desempleo entre los criollos y bajos pagos entre quienes lo poseen.

Hay personas que demoran una semana en conseguir una vacante laboral en este ocupado mercado laboral. Normalmente la búsqueda se concreta durante todo el día y generalmente a pies, como en alguna oportunidad lo afirmó una reconocida abogada de Delta Amacuro, tras publicar un vídeo en Facebook.com. Estas afirmaciones  fueron corroboradas entre otros migrantes vía WhatsApp y Telegram.

Cierres por la pandemia

El gobierno de Trinidad y Tobago ha decretado un nuevo confinamiento por el incremento de contagios por Covid-19. Esto ha supuesto el cierre temporal de comercios. La iniciativa afecta a una indeterminada cantidad de venezolanos migrantes, quienes han quedado sin ingreso monetario por haber perdido su puesto laboral.

Según la opinión de algunos venezolanos, se trata de una estrategia gubernamental para “asfixiar” a los criollos y frenar la migración desbordada en los últimos meses.

El sector comercial autorizado para seguir prestando servicio, no está dentro del mercado en el que la mayoría de los venezolanos está dispuesta (por indocumentados) a trabajar. Incluso, las personas que ya mantenían vacantes laborales más estables, han quedado sin trabajo.

Desalojos

Los desalojos  no se han hecho esperar. Las deudas se han acumulado y en Trinidad y Tobago, es lo que más pesa a los venezolanos migrantes. Más de la mitad de su ingreso va a parar al arriendo. Una casa alquilada, amoblada y con todos los servicios, puede valer hasta 4 mil TT. No obstante, los criollos optan por espacios más pequeños y con servicios a medias. De esta manera tendrían la oportunidad de ahorrar, mantenerse y enviar dinero a su familia en Venezuela; es la ventaja frente a la economía de su propio país.

Hay venezolanos que apenas salen a “matar tigritos” para pagar el arriendo de la casa. Pasan días de hambre, mientras sus condiciones no son diferentes a las de Venezuela, el país desde donde migró buscando mejores condiciones de vida.

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