Secuestradores cayeron en trampa de Picho y por eso alias “Camilo” le hizo la cruz

Fue Picho quien guió a los organos de seguridad a la captura de los secuestradores

Mientras la Dra. Lizeta Hernández, gobernadora del estado Delta Amacuro, respondía a las llamadas telefónicas de la supuesta organización paramilitar las “Águilas Negras”, desde distintos lugares del país y era consumida por los nervios, el Dr. Simplicio Hernández, su señor padre, realizaba una operación quirúrgica de altísimo nivel.

En medio de una pequeña isla rodeada de vegetación y agua, techada por arboles tupidos, que apenas si dejaban filtrar la luz, sin saber dónde se encontraba ni que le iba a ocurrir, avanzaba cortando con un fino bisturí las resistencias de los tres custodios.

Con serenidad, amabilidad y mucho tacto, aprovechando la distensión y cercanía luego de varios días de cautiverio, aislados en un paraje del cual no podían en modo alguno moverse, temerosos en cuanto comenzaron a escuchar ruido de helicópteros y aviones sobrevolando la zona, Picho tocó a la puerta de sus sentimientos y lo dejaron entrar.

¿Qué peligro podía significar un anciano de 84 años, que perdía peso aceleradamente y no ofrecía mayor oposición? Fue entonces cuando descuidaron las medidas de seguridad y ante la actitud paternal del galeno, fueron cediendo hasta entenderse.

Alias «Camilo» se desmovilizó en Colombia y organizó una banda de secuestradores en Venezuela

Ya no era necesario mantener el cañón de los dos fusiles AK-103, parcialmente oxidados, apuntando la víctima, más bien debían escucharlo con atención y asimilar las enseñanzas de un maestro de la vida.

Esa constante interacción y los niveles de confianza alcanzados, jugaron un importante papel cuando pensaron en escapar del islote y asesinarlo.

Sin suministros por espacio de 7 días, debido a la intensa presión ejercida por los funcionarios del CICPC, GAES, SEBIN y DGCIM, en conjunción con otros órganos de seguridad por mar, aire y tierra, se aterrorizaron y discutieron seriamente su muerte.

Uno de ellos decidió aventurarse lanzándose al rio en una balsa improvisada, a fin de establecer contacto con los otros miembros de la agrupación, circunstancia que aprovechó Picho para negociar su libertad, ofreciéndoles dinero a los otros dos a cambio de que lo dejaran en algún lugar donde pudiera ser rescatado.

La cercanía y sencillez que lo caracterizaban jugó a su favor al aceptarle la oferta de 500.000 bolívares, acordando partir juntos y abandonarlo en un sitio visible, cercano a una zona habitada. Les explicó que no podría salir nadando, falleciendo a los días de inanición y muerto no les serviría de nada.

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Hecha la negociación, le suministraron un papelito con los datos de la cuenta bancaria de la señora Francisca López, a la que debía transferir el dinero. En el transcurso de la investigación se demostró que dicha cuenta, era utilizada con regularidad para efectuar transacciones por parte de integrantes de la organización.

A la mañana siguiente, cuando se preparaban para ejecutar el plan, regresaron varios hombres, entre ellos el que había decidido aventurarse en la balsa, con insumos y nuevas instrucciones.

Una de sus primeras acciones fue despojar a Picho del papelito, sin sospechar, que este ya había memorizado el nombre, el número de cedula y varios dígitos de la cuenta de la sexagenaria, pieza clave posteriormente para esclarecer el caso y aprehender a los perpetradores.

Libre el médico a los 28 días de haberlo secuestrado, contó lo ocurrido a los pesquisas, les dio los datos que recordaba y estos rastrearon la identidad de la persona, capturando en primera instancia a López, en un centro comercial de Puerto Ordaz, y luego al resto de la banda.

Picho fue custodiado por un miembro de las FALN (Cortesia Web)

Así fueron cayendo uno a uno como piezas de domino, comenzando por quien le diera el papelito, que resultó ser Luis Roberto Acosta, miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y sobrino político de López, detenido en Apure, a bordo de una moto recién adquirida.

Mario Liber Cardozo Sanguino, “Alias” Camilo, fue atrapado en Caracas, en compañía de otros dos implicados, intentando, al saberse cercado, esconder dinero en efectivo bajo su prenda intima.

Sin sospechar aún, como habían dado con su paradero, juro vengarse de Picho. Algo, que jamás pudo hacer.

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Con galletas de soda y leche de larga duración sobrevivió Picho al secuestro

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