Se fue Freddy, un ganador

Por José Cedeño/Sic.

Sin dudas que quienes tuvimos la oportunidad de conocer a Freddy Elie como entrenador de alguna manera deben expresar el más profundo agradecimiento y admiración hacia su persona. Fue una persona excepcional que ha dejado una huella imborrable en la vida de muchos jugadores de fútbol de salón, entre quienes están entrenadores, personal técnico, aficionados, dirigentes, incluyendo a quien suscribe el presente espacio. En muchas ocasiones nos escuchamos, en el marco de las actividades deportivas en general, pero sobremanera en la disciplinad deportiva que nos unió desde los inicios de la década de los años noventa (90) del pasado siglo XX, cuando se dio la oportunidad de preparar al quinteto que representó al estado Bolívar en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles Zulia 91.

Desde el momento antes señalado, estaba destinado a ser un gran entrenador. La pasión, la responsabilidad, la disciplina en la preparación de cada equipo era evidente en cada uno de sus movimientos y en la forma en que se entregaba a cada entrenamiento. Su dedicación y perseverancia siempre de alguna manera fueron inspiradoras para mucha gente. Lo realizado por Freddy fue motivante para muchos, que junto a él se trazaron y lograron alcanzar metas que nunca pensaron posibles. Fue de admirar su capacidad para ver el potencial en cada uno de sus atletas. No le importaba cuán difícil era el desafío, siempre encontraba la manera de impulsar a sus jugadores a dar lo mejor de sí mismos. Su compromiso con su crecimiento y desarrollo va más allá del campo de juego, ya que también se preocupaba por su bienestar emocional y personal.

Sin dudas que el profesor Freddy Elie era un verdadero líder, alguien en quien sus jugadores confiaban y se sentían inspirados a seguir. Su habilidad para transmitir sus conocimientos y estrategias siempre fue asombrosa, siempre encontraba la manera de motivar a su equipo a superar sus propios límites. Construyó una cultura de trabajo duro, disciplina y resiliencia, y eso se refleja en los resultados obtenido, pero más allá de sus habilidades como entrenador, fue una persona respetuosa y compasiva, siempre estuvo dispuesto a escuchar y brindar apoyo a quienes le rodeaban. La dedicación hacia sus atletas fue más allá de la cancha de juego, y estaba para ellos en los buenos y no tan buenos momentos.

Quien suscribe está bien agradecido de Dios, que me permitió en alguna oportunidad tener que aprender de Freddy y de ser parte de su equipo de trabajo en Trujillo 96. Su mentoría fue invaluable para el crecimiento personal y profesional de muchos incluido el autor del presente espacio, siempre tuvo presente de hacer saber de la importancia del trabajo en equipo, la disciplina y la perseverancia, por eso y más dejó una huella imborrable en la vida de mucha gente del fútbol de salón. ¡Gracias Freddy por ser un gran entrenador, pero, sobre todo, gracias por ser una gran persona! Amigas y amigos de este su espacio, se fue Freddy, un ganador. Será hasta una nueva oportunidad con el favor de Dios que nos volvamos a encontrar en la lectoescritura, para contactos lo pueden hacer por @Joseceden o por José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

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