Sábado de Gloria: dolor, reflexión y acompañamiento a María con sabor a Gloria

Sábado Santo o también Sábado de Gloria

Fotos: Lisbeth Moreno

Posterior a la muerte de Jesús, María y sus discípulos dedicaron el sábado al luto. Había dolor. Se había ido Él. El mejor amigo de todos.

Es un día de silencio y de tristeza. Solo toca consolar a aquella madre que ha visto morir a su hijo.

De pronto, en un parpadeo recordamos una de tantas promesas que nos hizo, nada más y nada menos que el Hijo del Hombre resucitaría al tercer día.

Entonces la tristeza pasó a un segundo plano. Ahora había un gozo enorme en el pecho, que solo te provoca volverte loco de felicidad.

Tucupita se mantuvo en vigilia esta noche, una de las más importantes para la iglesia católica, porque el más importante de todos es el día de la resurrección: el Domingo de Resurrección.

Todos llevaron sus velas, acudieron contentos, propicio para ponerte una elegante prenda de vestir si así lo prefieres. Es la hora de cantar, bailar, saltar de emoción, alabarle, porque ya está por resucitar el más grande de todos: Jesús de Nazareth.

Allí, congregados. En medio de una fogata que representa la luz de la esperanza y que brillará sin cesar. Es la luz de Cristo.

Es la celebración más larga. Es una fiesta de los cristianos. El Señor ha resucitado.

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