Selva deltaica / Foto: archivo.

Regresar a casa gracias al sonido de una raíz tras estar extraviado en la selva, ¿es esto posible?

Entre los waraos del Delta del Orinoco, están extendidas algunas formas de comunicarse en la selva. Estos mecanismos de comunicación pueden servir, incluso, para salvar vidas en caso de extraviarse en la densa selva deltaica.

Hay un árbol conocido como sangrito, cuyas raíces externas son similares a las alas de los pájaros.  Son muy  propensas a emitir ruidos. La misma selva envía una especie de ondas o ecos, y lo esparce a largas distancias de una forma muy fácil de oír, aun sin prestarle la mayor atención; de allí la importancia de esta mata cuando se está en el bosque profundo.

Cualquier objeto contundente o pesado que se encuentre sirve para hacer sonar con fuerza las alas del sangrito: una madera, un hacha o las manos.

Entre los waraos, las raíces del sangrito no se tocan por diversión, hacerlo sonar es un acto de responsabilidad por el significado que tiene en el lenguaje de comunicación.

Cuando un warao escucha su toque, supone que se trata de una señal de necesidad de asistencia, y es cuando emprenden la búsqueda hasta encontrar a la persona. Esta señal es un pedido de auxilio en caso de estar extraviado o incapacitado en la selva.

También es usado para llamar a otros waraos que forman parte de un grupo que pudo haber salido a cazar, pero que la presa los obligó a dispersarse. Luego de la jornada, el líder del grupo toma la iniciativa de tocar el sangrito para que sus compañeros se reúnan.

En caso de que falte un integrante, esperan un tiempo prudencial para que este se percate que está solo o está retardado para la reunión. Este debe tocar el sangrito. Si no lo hace así, el grupo asume que algo ocurrió con el cazador.

Se dividen en pareja y a cada equipo se le asigna formas o números de toques. Pero el desaparecido conserva el toque del sangrito de forma sostenida como forma básica de llamado.

El resto de los buscadores debe tocar la raíz de la forma particular como fue definida por el líder del grupo, solo así sabrán que son los “sabuesos” y no el extraviado. Por su parte, el “perdido” sabe que los toques distintos al habitual, es una señal de búsqueda, y debe responder.

En el mundo warao, el sangrito es uno de los árboles más respetados así como el moriche, dada la utilidad que tiene en la vida común del originario.

Con la madera del sangrito se fabrican inimaginables formas porque su material es altamente tallable.

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