Se mantiene inactiva desde el año 2018
La foto refleja el estado de deterioro del campo petrolero, cubierto en su totalidad por el monte.
Atrás quedaron los tiempos en que las personas hacían cola en los portones solicitando una “chamba”.
Mas atrás aún, la época dorada cuando produjo hasta 16.000 barriles diarios, entre finales del siglo XX y principios del XXI.
El emblema de la riqueza en Tucupita, el que aportó impuestos con los que se sufragaron importantes obras públicas, redujo su actividad a cero.
Yacente, luego de reiterados hurtos que acabaron con su operatividad, vuelve a latir después que gigantes de la industria manifestaran su intención de volver a invertir en Venezuela.
Quizá, sea de los últimos en beneficiarse, la perenne llama del quemador las 24 horas del gas desapareció; con decir que ni los distintivos portones tiene. Su recuperación, que es a donde vamos, requiere de mucho dinero que aquí, en el Delta, no tenemos.
Por esa razón el título, quiera Dios que un “príncipe” gringo…




