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Los venezolanos que todavía no se adaptan a la comida de Trinidad y Tobago

Foto: imagen de referencia tomada de internet, sin autoría especificada. 

Cuando Jesús Torres de 28 años de edad llegó a Trinidad y Tobago desde Tucupita, Venezuela, además del estrés que le causó haber viajado ilegalmente por el mar, atravesando por cualquier tipo de peligro, no pudo comer un pollo frito con mucho picante, con arroz en la casa que lo recibieron con mucho aprecio.

Pero no sería el primer día que no tendría apetito. Los meses posteriores fueron de vómitos.  Entonces entendió que no lograba adaptarse a la sazón de Trinidad y Tobago; el país que, si bien está próximo a Venezuela, la colonización inglesa, la incorporación de las culturas africanas e indias, proporcionan una mixtura a su gastronomía que está lejos de los gustos de las tierras que fueron conquistadas por los españoles en América Latina y que ya dominaban los indígenas.

Torres procuraba preparar comida venezolana, pero apenas se registraban las primeras oleadas de criollos en la isla, por lo que las ofertas eran limitadas. En Trinidad y Tobago abundan los condimentos de la India, el picante de África y los platos rápidos de Gran Bretaña, lejos de las arepas, empanadas, del queso, las tajadas de plátano amarillo y las domplinas, los pescados de río. No sería el único. Cuando conversó con sus paisanos, ellos le manifestaron no haberse adaptado al sabor trinitario.

Trinidad y Tobago era habitada por indígenas waraos y taínos, según los estudios presentados por el misionero Julio Lavandero (+) hasta que arribaron los españoles. A partir de esta etapa la isla pasó a ser parte de la administración políticoadministrativa de los ibéricos. La isla dependía de la Capitanía General de Venezuela,  hasta que cedieron la isla  a los ingleses, en 1802, en un tratado que se llamó Amiens, luego de que los británicos invadieran el archipiélago. De acuerdo con varios documentos históricos, España no se opuso como debió hacerlo,  porque Trinidad no representaba tanto interés, como sí  Puerto Rico.

Los británicos, así como los españoles, ya habían estado adquiriendo esclavos de África. No obstante, fueron los ingleses quienes incorporaron a los indios (de la India: explicación para el contexto deltano); la mixtura cultural que da lugar a su gastronomía a la que Jesús Torres le costó adaptarse.

En Trinidad y Tobago abundan los pollos, es lo más cercano a la comida venezolana, sin embargo, poder sazonarlo como los criollos acostumbran, resulta un tanto complicado, según Jesús Torres. los condimentos de la india como el clavo, el curry y otras especias, resultan ser sabores muy fuertes para el gusto del criollo. Jesús Torres apenas fritaba el pollo.

Pero las oleadas de criollos siguieron incrementando en la isla, lo que sugirió un mercado legal e ilegal de productos venezolanos. Si bien en los abastos trinitarios tienen en existencia algunos rubros de Venezuela, estos no son accesibles al bolsillo de los migrantes por tener la etiqueta de «importado».

Más venezolanos tienen acceso a la comida de su país, que algunos empresarios envían para ser expendidos, por medio de los traslados de las navieras que parten desde Sucre y Delta Amacuro, además de los envíos ilegales. Entre los productos destacan la malta, el casabe, la carne, el queso y la harina de maíz de la marca PAN.

Los venezolanos siguen eligiendo su comida, aunque progresivamente se adaptan a la exquisita comida de Trinidad y Tobago, el país que, aunque con trabas, han aceptado a los criollos.

 

 

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