Loa y Asnardo a lo Maduro y Cabello

Representan las corrientes político partidistas de la Revolución en Delta Amacuro

Poco a poco, van perfilándose los protagonistas. Como figuras contra la luna llena, se definen las formas de una guerrera experimentada y un joven con ímpetu.

La dama adhiriéndose a Maduro, ocupando el lugar que la doctora detentó por espacio de 13 años, desde el momento en que -seguramente- dijo, “este gobierno es mío”.

Es menester explicar, durante los 4 primeros años o el primer periodo constitucional en la esquina de calle Bolívar, estando el comandante Chávez aún vivo, se suponía la existencia de un cogobierno, un mandato compartido con quien le legó el Ejecutivo en 2012, ejerciendo de coparticipe. En 2017, reelecta la facultativa, se deslindaron los caminos, dando inicio a una de las batallas más épicas que se haya suscitado en la tierra del agua entre dos dirigentes, únicamente equiparable en magnitud, a la que Emeri y Armando escenificaron en la IV República.   

Por otra parte, el caballero, al lado del que siempre ha estado, el oriundo del Furrial, el caudillo del bolivarianismo.  

Retornando al 2025, en vísperas de fin de año, se van produciendo los reacomodos en los camarotes del barco rojo rojito, ocupando cada quien el espacio que le corresponde.

En este punto cabe acotar, una cosa son los cargos de la administración pública y otra muy distinta, las lideresas y lideres. En la actualidad, establecidas las responsabilidades de uno y otra, claramente delimitadas a través de la elección popular y el ordenamiento jurídico, se disputa el liderazgo político.

En el medio, cual fiel de la balanza, Yelitza, instándolos a cohabitar, coadyuvar y convivir, en procura de evitar que la sangre llegue al rio.

Nadie mejor que ella para saber que, la garantía de supervivencia del proceso revolucionario es la yunta Maduro-Cabello, ergo, Loa-Asnardo.  

Así de sencillo.

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