La doble LL se impuso: Lizeta y Loa

Los pronósticos se cumplieron, la doble LL, Lizeta y Loa, gobernará, dado caso no suceda nada fuera de lo común, cuatro años más.

Meses atrás, un conocido personero político, en una popular panadería tucupitense lo dijo: la doble LL se impondrá.

Tuvieron varias ayudas, una de ellas la abstención; la otra, la división de las fuerzas opositoras; la tercera y más importante, la experiencia acumulada; si se midiera el “Canelo” Álvarez con un muchacho de apenas 20 peleas, sin experiencia de combates con el título mundial en juego, ocurriría lo que cabe esperar, un revolcón. Eso sucedió con quienes arribaron segundos, un joven impetuoso en pleno proceso de aprendizaje y un gerente prestado a la política, como el mismo lo dijo.

A quien no lo quiera ver, la división opositora consistió en –un gran logro del gobierno, por cierto- una cuantiosa experiencia electoral y un amplio bagaje en las lides partidistas, separados por el muro de la política.

Hubo opositores que “sabían”, tanto de un lado como del otro, llámense MUD, Alianza Democrática, FV, SPV, por mencionar los más conocidos, que separados no podrían y aun así insistieron.

Linces adecos aquí y allá, copeyanos de abolengo en un lado y otro, amarillos y naranjas de postín frente a frente, en fin, buenos activistas que en vez de dar una lectura perfecta a la situación y conjuntar esfuerzos, cayeron en un triste juego con base en ambiciones personales e intereses mezquinos, y muy poco amor por el país. Al final, ciegos de codicia por los cargos en disputa, rompieron con toda unidad posible y enterraron sus aspiraciones.

Inteligencia debe ser una de las palabras más odiosas del planeta en cuanto a que se emplea para establecer diferencias entre los seres humanos, sin embargo, eso fue lo que pasó, por más que se le dé vueltas el chavismo hizo uso de su acostumbrada inteligencia electoral y postergó una vez más las pretensiones de los agentes del cambio, como se hacen llamar muchos opositores.

Atrás quedaron los argumentos mil veces repetidos del presunto rechazo a los gobernantes, del aparente cansancio de algunos líderes y lideresas chavistas, de la posibilidad del golpe suave en las urnas, del agarra lo que te den y castígalos, de muy poco sirvieron.

Constitucional e institucionalmente la doble LL, gobernará otros 4 años y solo entonces, si la inteligencia electoral se desplaza de un lado a otro de la ecuación, variarán los resultados.

De lo contrario, serán cuatro años más y cuatro más y cuatro más, y quien sabe hasta cuándo.

 

 

 

 

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