Jorge Salma: si yo fuera alcalde o gobernador, Tucupita seria Dubai

I

Jorge Salma parece tener siempre una idea bajo la manga.

Como buen prestidigitador de los negocios y del buen servicio a los leales seguidores de sus empresas, nunca le faltan ocurrencias.

En esta ocasión, quizá a tono con la sensación de cambio que sacude al país, se le ocurrió hacer un ejercicio de imaginación pensando en que haría si llegara a ser alcalde o gobernador del estado.

Decidió que la idea seria su regalo a Tucupita, en el marco de un nuevo aniversario.

Lo que se le ocurrió estuvo bien, tanto que si no lo aplica él, ojala lo aplique otro. Respetándole su derecho de autor, por supuesto.

II

«Siendo alcalde o gobernador, pensando en el futuro de esta ciudad, invertiría sin lugar a dudas, en su embellecimiento.

Lo que pasa actualmente, es que hemos venido “condenando” el futuro de las fachadas y de las avenidas, cualquiera que hace una construcción tanto comercial como empresarial, lo hace a su manera, sin consulta ingenieros, urbanistas, arquitectos.

¿Qué es lo que crean con ello? Cuando de verdad nos despertamos, con el tiempo, podemos observar que lo que crean son unos ranchos, un desorden total, entonces, esta generación cuando crece, cuando llega a su madurez, ¿qué es lo que se encuentra de verdad? ¿Qué consigue? Un rancho; nunca se dio una ciudad como tal.

Entonces, mi punto de vista, es que si soy alcalde, si soy gobernador, cualquier permiso de construcción sería aprobado siempre y cuando tenga una fachada futurista porque eso embellece las avenidas, las calles, las urbanizaciones, le da un valor económico, motiva a los inversionistas a venir, a las persona acaudaladas a comprar, a invertir, y por supuesto también motiva a los que quieren en vender a un buen precio, a un valor representativo, no como hoy en día.

No porque la casa uno la ve fea por fuera no te vale lo que realmente gastaste, eso es falso, la casa tiene su valor, sin embargo, el caos urbanístico que nos rodea, resulta engañoso, y le resta valor a las propiedades.

Si te pones a ver, la fachada no te cuesta gran cosa, no hay mayor diferencia de costo entre una fachada poco llamativa y una fachada bonita; no porque esta sea bonita, cuesta más hacerla, eso es mentira, lo importante es tener buen gusto, que haya uniformidad a tu alrededor, que todos nos pongamos de acuerdo en aplicar un concepto, y entonces tendremos un entorno, un ambiente, un marco, de valor extraordinario.

Lo que vas a invertir es en una asesoría profesional, porque el gasto es el mismo, tú puedes tener lo que tú quieras dentro, detrás de esa fachada, con la diferencia de que una fachada atractiva le dará mucho valor a tu propiedad.

La fachada es obligatoria para el turismo, para la seguridad, para la iluminación, representa el bienestar de todo, es decir, el que va caminando al lado de cualquier fachada modificada se va a sentir en una ciudad.»

 

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