Hice de todo en Trinidad para sobrevivir: Alexander Manzano

Alexander Manzano hubiese sido un excelente contertulio de programas de televisión, un animador de fuste y una referencia del mundo artístico en los medios de comunicación, más optó por ayudar a cuidar a su señora madre en Tucupita y hacerse cargo de su único hijo.  

El estilista de profesión, con apariencia de eterna juventud y la mitad de los años en el espejo de los que realmente posee, llegó a tener todo lo que se propuso en Trinidad, menos algo que ni se compra ni se vende, el cariño de su gente y el calor de su pueblo.

Por eso un buen día, cuando ya había subido la cuesta y disfrutaba las mieles del éxito, dijo hasta aquí llegué y regresó tal cual se fue, con un bolso de mano, la existencia llena de nuevas vivencias y más ganas de luchar que aquellas que se llevó.  

Increíble pero cierto, ganando la pelea, a minutos de terminar el combate, se aferró a sus recuerdos y meditó en soledad: soy deltano, hijo del agua y el sol de mi tierra, en el Delta tengo el maruto enterrado y a mi lar debo volver.

Y no hubo aquella aurora quien lo detuviera: ni sus encopetadas clientas, ni sus amigos de aquí allá, ni sus pretendientes y pretendidos, ni la promesa de más dinero y bienestar, ¡nada! Tomó sus bártulos como un adolescente que va a la playa un fin de semana, cruzó la Boca de Serpiente y a la Sultana del Manamo arribó a contar su historia, que es un nuevo punto de partida y el remedio que tomó en gotas acidas para nunca jamás irse otra vez.  

Bienvenido a tu casa.

1.- ¿Qué trabajo desempeña un venezolano en Trinidad?

AM: Trabaja de todo más si es indocumentado. Con papeles o sin papeles le toca trabajar en lo que sea. Yo trabajé en la construcción, trabajé de jardinero, trabajé en siembras de pimentón, vendí empanadas, vendí queso, vendí hallacas, vendí quesillo, vendí casabe, uno lo que va es a trabajar, porque te llega la renta y los recibos y allí se paga todo.

2.-. ¿El venezolano, entonces, vive para trabajar?

AM: Así es, yo tenía un trabajo antes de regresar de lunes a lunes, me encargué de un negocio que habría a las 8 de la mañana y no tenía hora de cerrar, trabajaba mucho tiempo, tomaba hasta pastillas para poder dormir, terminaba a las 2/3 de la mañana todos los días, me sentía totalmente agotado y para poder conciliar el sueño requería tomarlas.

En parte por eso me regresé al país, me fue bien, no me fue mal, pero estaba cansado.

3.- Entonces la vida allí no es tan fácil como nos la pintan aquí…

AM: Eso no es fácil para nadie, el que va a otro país, va a trabajar, uno va a esos países a hacer cosas que nunca había hecho y aprendí a valorar el trabajo de todo el mundo.

Cuando estaba en Venezuela, yo pagaba para que me pintaran el negocio, pagaba para que me limpiaran el jardín de la casa, yo nunca en la vida había sembrado una mata, allá me toco hacer todo eso y aprendí a darle valor al trabajo. Allá nos toca hacer de todo para poder sobrevivir.

4.- ¿Es cara la vida?

AM: Se paga todo, la energía eléctrica, la renta. Con la renta hay que ser puntual y últimamente, sino la has pagado, te van cobrando un interés por día o te multan con 100 titis diarios, mientras más te tardes, peor para ti.

5.- ¿Es cierto que desmejoró la situación?

AM: Desmejoró mucho porque hubo un aumento de la gasolina y los productos están aumentando, además escasea mucho el trabajo en Trinidad.

6.- ¿Los venezolanos llegan con cierta facilidad a dueños de negocio o jefes?

AM: Depende de muchos factores, yo monte mi peluquería gracias a unas personas que me apoyaron, a las que le agradezco mucho; renté un bar y me fue muy bien, pero cuando iba a comerme las maduras tuve problemas con el dueño y opté por dejarlo, lo que yo aspiraba de ese país lo había logrado, que era comprar mis cosas y acomodar mi casa y me regrese.

7.- ¿Qué le recomiendas a alguien que quiera irse?

AM: Le recomendaría que mientras se puedan quedar, que se queden; no es fácil irse a otro país, al principio te lo pintan bonito, te dicen que te van a ayudar, ya cuando estás allí es otra cosa.

Es un país que cuando llueve nadie trabaja y cuando nadie trabaja, no te pagan el día de trabajo y vas perdiendo, y nadie mantiene a nadie, si no tienes dinero para pagar la renta, te echan a la calle.

Eso sí, mi mentalidad cambió, gracias a Trinidad perdí la pena de hacer lo que sea y volví con inmensas ganas de trabajar.  

 

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