Futbol deltano está que arde por severos conflictos

La presunta intención de imponer una plancha única, que reduzca el evento electoral a una especie de plebiscito aprobatorio, ha molestado a más de uno.

En la etapa final del proceso, con dos convocatorias previas de escogencia de las autoridades de atletas y entrenadores rigurosamente ejecutadas, sin reclamos ni dudas de ningún tenor sobre su pertinencia y desarrollo, en vísperas de la elección de la directiva, se pretenden cambiar las reglas de juego.

La lógica partidista y la existencia de una organización dominante en el Estado y el país, no admite ningún tipo de disidencia y ha metido las manos.

Quien se perfilaba como seguro presidente, ha sido conminado a subordinar sus aspiraciones aclamando “el candidato de consenso” de la tolda política o, en caso negado, aceptar la directiva que le será impuesta.

Con pocas opciones por delante, intenta negociar la posibilidad de mantener a parte de sus compañeros de plancha como postulantes o, en su defecto, abdicar de sus pretensiones y renunciar a la postulación. Supuestamente le dijeron “tú y nadie más”.

Agobiado por esta dinámica impuesta, superpuesta y absolutista, se muestra timorato y asustado ante un escenario que no había previsto y le resulta temerario.

El bateador ungido para asumir la candidatura única y, por ende, alcanzar la presidencia, armó su plancha y espera poder entronizarse en la Asociación deltana de Futbol. Las iniciales de su nombre son: WJ y si de algo sabe, es de leyes.

El que fuera un proceso ejemplar, al menos en su última etapa, está siendo contaminado y amenaza con enrarecerse todavía más. Pase lo que pase, de algo estamos seguros, el Fair Play de la FIFA está lejos de llegar al Delta y hay quienes piensan que nunca llegará.

No mejora el enfermo, diría “Chanky”.

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