Experiencia: cada cola con el auto encendido, cuenta en Tucupita

En la Venezuela de la abundancia, la cantidad de autos era tal, que solo en la calle Petión podía notarse una larga cola de autos que se extendía hasta la plaza, aguardando su paso. También había mucho combustible y barato.

Edgar Rojas salió  de su casa en Barrio la Guardia. El día anterior había surtido su auto con 25 litros. Tomó la calle interna por «Tacoa» para llegar al centro, pero de camino, tuvo que toparse con una cola por esta zona, mientras trabajadores descargaban carne. Allí demoró unos 5 minutos. No quiso retroceder «porque ya estaba en el tumulto». Su auto estaba detenido, aunque encendido.

Finalmente avanzó y estuvo por la calle Petión, donde demoró otros cinco minutos, aunque avanzando, por un inusual tráfico. Cuando llegó a la calle Bolívar, cruce con la calle Mariño, se había registrado un accidente y esta vez si no esperó avanzar.  Regresó, aunque duró unos cuatro minutos estacionado.

Cuando estacionó su carro, no podía creer lo que se había consumido de combustible: 5 litros, de 25 que tenía. Todo gastado entre su casa, en Barrio la Guardia y la plaza  Los Fundadores. Las colas le jugaron una mala pasada al señor Rojas, quien admite ahora valorar cada gota de gasolina y evita- en lo posible- estar estacionado con el carro prendido.

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