Estado vs. Empresa

Jorge Salma

El titulo es engañoso, en realidad pienso exactamente lo contrario.

Mientras más reflexiono sobre este asunto, más pienso que estado y empresa deben formar un perfecto matrimonio.

La unión conyugal ideal donde se apoyen mutuamente y cada uno de los miembros de la pareja ayude a crecer al otro.

En los países con mayor desarrollo económico la presencia de los empresarios en los foros de discusión política es constante, y la dirigencia del país se afana en alcanzar acuerdos donde se consideren los planteamientos del sector empresarial.

Las razones de tal consideración son muchas: el sector privado es el mayor empleador de una nación; las empresas generan las divisas que enriquecen el país; la productividad del ámbito industrial privado es mayor que de la del sector industrial público; y la innovación, el emprendimiento y la actualización tecnológica encuentran mayor estimulo para desarrollarse en los predios de la iniciativa privada.

Por otro lado, no se le puede achacar al sector público toda la responsabilidad de lo que sucede en el sector privado, los empresarios deben ser considerados y observantes de la dirigencia gubernamental del país, guardando un profundo respeto hacia sus actores y atendiendo como es debido las leyes.

La balanza debe alcanzar un sano equilibrio donde el gobierno tome en cuenta al empresariado, y el sector privado contribuya en cuanto pueda al ejercicio de un mejor gobierno.

La dirigencia política debe comprender que la empresa privada es insustituible en renglones como la generación de empleo y la multiplicación de riqueza, y los dirigentes empresariales deben entender que los gobernantes son imprescindibles para la buena marcha de un país.

Nuestros referentes ideológicos lo han comprendido perfectamente, prueba de ello es que los industriales chinos forman parte de la gran Asamblea Popular Nacional China, los políticos rusos están aliados en forma muy estrecha a los grandes empresarios de esa inmensa nación, y los cubanos han comenzado a abrirse paso hacia el sector privado norteamericano, nación que constituye su principal rival político y militar.

Quien no lo comprenda de este lado de la ecuación no merece ser llamado gobernante, y quien no lo entienda del otro, no califica como empresario.

Así de fácil.

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