Tras una década de exportación casi exclusiva hacia Guyana, los productores waraos del municipio Antonio Díaz vuelven a surtir las mesas locales gracias a una leve recuperación del poder adquisitivo regional.
El ocumo chino, producto bandera de los fértiles y fangosos suelos del Bajo Delta, está protagonizando un retorno histórico a los mercados nacionales. Tras diez años en los que este rubro desapareció de los anaqueles locales para buscar refugio en la economía guyanesa, hoy vuelve a ser el protagonista en los puertos de Tucupita (Delta Amacuro) y Barrancas del Orinoco (Monagas).
El fin de una década de «fuga» agrícola
Durante la última década, la crisis económica en Venezuela empujó a los productores del municipio Antonio Díaz a priorizar el mercado de Guyana. Las ganancias en moneda extranjera y la estabilidad del país vecino convirtieron al territorio guyanés en el destino predilecto, dejando a las poblaciones del Delta y el sur de Monagas sin acceso a uno de sus alimentos más nutritivos y tradicionales.

Sin embargo, el panorama está cambiando. Aunque la economía venezolana aún enfrenta retos significativos, comerciantes locales reportan un leve pero constante ascenso en el poder adquisitivo, lo que ha permitido que los precios de venta en el mercado interno sean ahora «relativamente buenos» y competitivos para el productor.
El Bajo Delta: el motor de la producción
El auge de envíos actuales proviene de comunidades indígenas profundamente arraigadas en el corazón del Delta, donde el ocumo es mucho más que un producto: es la base de la nutrición del pueblo Warao.
Entre las comunidades que lideran este renacimiento productivo destacan: Bonoina, Siguani, Diarukabanoko, Nabasanuka, Santa Rosa de Araguao, Kayanajo, Kuarejoro y Mukoboina.
Estas localidades están despachando cantidades considerables del rubro, aprovechando las condiciones naturales de sus suelos para ofrecer un producto de calidad superior que ya empieza a saturar positivamente los centros de acopio en la capital del estado.
Impacto en la seguridad alimentaria
El regreso del ocumo a Tucupita y Barrancas no solo representa un movimiento comercial, sino un alivio para la dieta del deltano. Al ser un carbohidrato de alto valor energético y fácil digestión, su presencia en los mercados locales fortalece la seguridad alimentaria en una zona que ha dependido excesivamente de productos importados o procesados en los últimos años.
Para los comerciantes de la zona, este fenómeno es una señal de que el circuito económico entre el Bajo Delta y los centros urbanos se está reactivando, devolviéndole a la entidad su autonomía agrícola.
Con información de Radio Fe y Alegría Noticias.



