El ocaso de lo inesperado

Hace ya más de una década que me inicie en esta escuela, porque así la llamo, en la escuela de la televisión por suscripción o como muchos la identifican televisión por cable o cable imagen, tantas denominaciones que le dieron a este buen servicio, novedoso y de mucha utilidad pública, en sus tiempos muy tentador y entretenido; allí nos formamos un grupo de jóvenes bachilleres, técnicos medios, pasantes, y un ingeniero que fue nuestro mentor, además de gerentes administradores, todos ellos muy responsables y comprometidos con todo, tanto con el servicio prestado como con sus empleados.

Allí transcurrieron los mejores años de nuestras vidas, trabajando intensamente, construyendo redes, innovando con el servicio de Internet en las ciudades de Calabozo, Cantaura, Altagracia de Orituco y Margarita, un servicio de telefonía por cable como el que brindan en las grandes ciudades que nunca se pudo materializar, un plan pague por ver (PPV) que tampoco llegó a crearse, una escuela de formación de técnicos en CATV y Fibra Óptica, que pudo brindar al país y a las cableras los técnicos mejores preparados del momento en cuanto a calidad y operatividad: linieros, hedden, parabólicas, técnicos de redes, técnicos de servicios, técnicos instaladores, técnicos en retorno de Internet y toda esa gran gama de ramas que comprende el mundo de la televisión por cable.

Hoy, a partir del 2020, vemos con mucho dolor la debacle de las cableras a nivel nacional donde el índice inflacionario, el incremento del dólar, el bajo poder adquisitivo de nuestros suscriptores, las ha llevado al cese poco a poco de sus actividades apagando señales en sectores dónde por falta de un equipo electrónico no se pudo restablecer dicha señal, donde la cantidad de suscriptores de dicho sector no cubre los gastos operativos del mismo al no cancelar sus mensualidades por el ajuste constante a causa de la hiperinflación, para así poder sostener el servicio en la ciudad, municipio o estado, sin hablar de la cantidad de infractores que se conectan ilegalmente dañando redes, equipos y fuentes de poder altamente costosas e irremplazables por lo antes expuesto.

La verdad es que no hay dinero para restituir y reponer los equipos; ¡son tantos los agravantes y tan escasos los atenuantes!, utilizando un término jurídico para poder explicar más no excusar nuestras responsabilidades. El otro gran problema que hoy en día están padeciendo las cableras a nivel nacional es el éxodo de los mejores técnicos a otros países, talento humano invaluable, que quizá nunca volveremos a formar, solo por nombrar a algunos conocidos: Ing. Isaac Campos Falcón,  técnico Lucio Olaguer, Eduardo Rodríguez, Jorge Peña, José Romero, Antonio Padilla, Daniel Morales, Manuel Márquez, José Garrido y muchos más compañeros que no logro recordar, y que eran lo mejor de lo mejor.

Tendremos que conformarnos momentáneamente y quién sabe hasta cuándo con las señales satelitales, unas buenas y otras no tanto, que cada día hacen más mella en el bolsillo de los suscriptores; ojalá y las cableras puedan mantenerse y porque no resurgir, para así poder brindar buenos servicios y entretenimiento a todos nuestros hermanos, y nosotros los técnicos podamos vivir y asumir esos retos que día a día se nos presentan y nos gustan. Saludos a todos mis hermanos cableros,

Abg. U.N.E.R.G. Técnico de redes: William García | Calabozo, Guarico, Venezuela.

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