El Ángel del Orinoco celebró cena navideña con la mirada puesta en el futuro (+fotos)

No hay quinto –año- malo y así es. El Ángel del Orinoco lo corroboró.

En las instalaciones del hotel perteneciente a la compañía, en la avenida principal de Los Cocos, vía Guasina, se realizó la tradicional cena navideña.

Casi intima, acudieron los que son y los que están, una forma de expresar que estuvieron quienes lo merecieron y los que aspiran formar parte de una empresa en pleno crecimiento en el futuro próximo cercano.

Orangel Lacourt, su fundador y gerente-propietario, presidió la mesa agradeciendo al Creador y a los integrantes de un formidable equipo, que a pesar de la crisis y de los obstáculos antepuestos por las autoridades de la vecina nación Trinidad, jamás dejaron de creer en el Ángel como una entidad en constante evolución.

En una sociedad moderna, con bolsa de valores y activos empresariales a la vista de todos, la naviera ocuparía uno de los primeros lugares en valor nominal y precio de sus acciones.

Es increíble cómo, con una economía que invita a desanimarse y abandonar cualquier proyecto en mente, el Ángel no dejó nunca de avanzar; más bien, con un sistema político y económico en contra, conspirando contra la libre empresa, creció como nunca.

Culmina el 2019 con un portafolio lleno de realizaciones y metas, que harán del 2020 un año promisorio para la niña de los ojos de Orangel; embarcación de flete de mercancías, fabrica de naves, empresa de importación y exportación de carga ligera, lanchas más rápidas y seguras, turismo interno, un hotel amigable y confortable, y las actitudes y aptitudes que los convierten en una “unidad” de alto desempeño, son parte de los sueños en camino.

El Ángel del Orinoco es motivo para inspirarse y un ejemplo a seguir, que Dios los colme de bendiciones y hagan de nuestro Delta, un emporio de bienestar y riqueza.

Arriba Angelitos.

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