A la izquierda, Rosaura Silva junto a su mamá, en la sala de redacción de Tanetanae.com.

Devastan 500 plantaciones de plátano en un terreno que había sido abandonado durante 55 años en Tucupita

No hubo previo aviso ni diálogo, no hubo humanidad,  tal como lo denuncian las personas vulneradas. 

Varias familias están  afectadas en el sector Los Pinos de Tucupita, luego de que los presuntos dueños de un  terreno devastaran unas  500 plantas de plátano, pertenecientes a una gran cantidad de indígenas waraos. Según los afectados, la tierra sembrada estuvo improductiva durante 55 años.

Rosaura Silva, una mujer de 40 años de edad,  vio con dolor morir las plantaciones de plátano,  una siembra que ya arribaba a cuatro meses de haber sido trabajada, pero la sorpresiva- esta vez sí- aparición de los supuestos propietarios de un espacio de tierra, les truncó la posibilidad de poder sortear la situación de hambruna que padecen en Los Pinos, un empobrecido campamento indígena que está al sur de Tucupita, en la frontera con el estado Monagas.

Según Silva,  un señor de nombre Marcelo Pitre devastó unas 500 matas de plátanos  sin mayores argumentos que el de afirmar ser dueño del terreno que habría dejado dormir por un lapso de 55 años; una situación  que los originarios- quienes aseguran llevar en la zona unos 100 años-  aprovecharon para trabajar y generar sus propios alimentos.

Al amanecer del  viernes 25 de enero, los waraos se toparon con lo peor: árboles de plátanos picados y regadrs por doquier. La mayor tristeza de sus vidas, además del de perder a un ser querido, relataron a Tanetanae.com en su idioma materno.

“Eso estaba montado, desde que soy una niña estuvo lleno de monte y nadie sembró nada, bastó para que nosotros volviéramos productiva la tierra para que aparecieran los dueños”, dijo llorando la fémina aborigen.

Pitre, quien aseguraría ser el dueño del terreno supuestamente abandonado, habría amenazado con armas de fuego a los waraos trabajadores de la tierra para que abandonen lo que este considera como su territorio; lo hace ahora, 55 años después.

Los waraos de Los Pinos habían dejado de tomar el  combo de comida del Clap como una prioridad, para así volver a la siembra.

“Ya no contamos con el Clap, porque llega con menos frecuencia y apenas trae algunas harinas y lentejas, por favor ayúdanos, que la gente sepa la maldad que han cometido al cortarnos nuestra comida, nuestras esperanzas en esta crisis”, declaró la señora  Rosaura Silva, quien se hizo acompañar de su mamá.

“Ojalá pudieran ir hasta allá para que vean que todo está devastado”, finalizó la aborigen.

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