¿Denunciar o Callar?

Les voy a relatar mi historia, que es muy parecida a la de muchos, y a veces insignificante ante lo que le ha sucedido a otros comerciantes, sí, yo también soy comerciante, y he estado hace mas de 30 años al frente del negocio familiar, en sus tiempos: prospero, generando empleos y colaborando con el desarrollo de nuestra hermosa Tucupita. Pero eso no viene al caso; lo que hoy quiero contarles es que al amanecer del jueves 29 de Julio, hace apenas aproximadamente un mes fui víctima del hampa, tres sujetos ingresaron a mi establecimiento, ubicado en la Av. La Rivera, específicamente frente a la Milicia y sustrajeron buena parte de mercancía, la cual se llevaron en dos carruchas de mi propiedad, bueno ahora de ellos.

Es la tercera vez en este año que me roban, nunca había querido denunciar, lo consideraba una pérdida de tiempo, pero esta vez decidimos formular la denuncia y mi hermano acudió al CICPC; yo lo induje, tal vez alentada, porque en ocasiones anteriores cuando presidia la Cámara de Comercio, tuve la oportunidad de reunirme con las máximas autoridades de los cuerpos de seguridad  y me deje convencer de su entusiasmo y buenas intenciones para que se recobrara la seguridad en nuestro estado. Afortunadamente, luego de una larga espera, ese día, me visitó un inspector de dicho cuerpo y a pesar que los intrusos neutralizaron las cámaras de seguridad, encontramos indicios, señas y datos que seguramente facilitarían su trabajo, por lo que me sentí muy esperanzada, aunque será de ver tantas películas y series de investigación, pensaba que llegarían tomando huellas digitales y tal, no fue así, pero será que eso quedó en el pasado o tal vez no cuentan ni con esa mínima herramienta investigativa.

Este pueblo es pequeño, todos nos conocemos  y bien dice el dicho “entre cielo y tierra no hay nada oculto”, el día domingo tras mis indagaciones personales, lo sabía todo: quienes fueron, sus nombres y apodos, donde viven; entonces mi hermano, se dirigió al CICPC con la información, pero para ellos no era suficiente, también necesitaban que en mi vehículo los llevaran a buscar a los delincuentes, a lo que me negué rotundamente.

Sintiéndome tan cerca de recuperar mi mercancía, no podía quedarme tranquila, por lo que quise llegar más alto y le escribí a su jefe y no conforme con esto también me dirigí a la Policía Municipal y  expuse a su director mi triste realidad… Y colorín colorado como en los cuentos… aquí concluyo mi historia, hoy sigo esperando, pero por supuesto sin ninguna esperanza de recuperar nada.

Ahora mi cuestionamiento es: si yo una ciudadana común en tres días encamine un caso, como es que los cuerpos de seguridad, que ya no sé ni cuantos hay en el estado, porque perdí la cuenta, no logran disminuir la delincuencia en Tucupita. No pongo en duda su capacidad, pero su accionar no lo considero el idóneo.

Pero aunque pudieran pensar lo contrario, hoy estoy más convencida que nunca, que hay que denunciar, no solo el delito sino también la ineficacia de quienes deberían brindarnos seguridad.

María Carolina Pérez

 

 

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