El waraowitu de la radio nos abandonó prematuramente
Se siente el vacío, pocos transmiten tanta alegría. El locutor vocacional se marchó cuando mayor madurez para comunicar tenía.

Quienes lo conocimos, seguros estamos que era feliz ante los micrófonos, dirigiéndose al público. La cabina caliente era su lugar en el mundo.
A 5 meses de su desaparición física, confesamos sin reparo que lo extrañamos, con la sonrisa ancha, el apretón de manos característico y la cara de niño travieso que jamás perdió.

Navedita emprendió vuelo tras las ondas hertzianas que lo antecedieron. Aunque no lo escuchemos, su voz sigue resonando en nuestros corazones.
Dios lo tendrá animando, a fin de cuentas, fue el don conque el Señor lo proveyó y supo ejercer.

Visitas: 2223


