Carta de la ingeniera Glenys Azacón desde su sitio de reclusión

Les escribo y envío saludos desde el cautiverio, desde prisión, para decirles que todas las cosas que nos hacen padecer y entrar en angustia, nos ayudan a fortalecernos y a tener cada vez más confianza en Dios.

Aquellos que hoy se encuentran en eminencia y se creen con el poder de hacer y deshacer con nuestras vidas, de juzgar y legislar sobre nosotros “el pueblo de a pie”, tengan presente que en esta vida estamos de paso y todo lo que sembremos, eso cosecharemos.

Hoy nos privan de nuestra libertad a madres, hijas, esposas, la columna principal del 90% de los hogares deltanos, considerando que de esta manera nos silenciarán, nos avergonzarán, pero levantamos nuestra voz y gritamos “Justicia”, basta de tanta politiquería enlodando el sistema de justicia, en unos casos tan absurda que por las manos sucias de políticos, llegamos a parar en un centro de reclusión.

Donde sí existen, realmente, situaciones que afectan nuestra sociedad, de las cuales nadie se ocupa, se hacen de la vista gorda y simplemente dejan sin investigación tales casos.

De igual manera, me dirijo al sector “productivo campesino de a pie” de este hermoso Estado, les digo: ustedes son el pulmón y el corazón de estas tierras bendecidas, aunque están desatendidos, sigamos aquí luchando por ver nuestro sueño y nuestras metas cumplidas; perseveren, continúen, resistan que todo yugo caerá y todo imperio por más fortificado que este, tiene su hora final…

Sigamos el principio de las tres (3) nuevas R, Reconciliación, Restauración y Reinicio del nuevo sistema productivo del Estado, garantizando la alianza de la soberanía Agroalimentaria de este granero sur oriental, como lo es nuestro Delta.

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