«En Caracas, me conocen como el warao de Tucupita»
El boxeador deltano Andrés Gabriel Cova vive uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. Tras su reciente participación en los Juegos Bolivariano Perú 2025, el joven atleta aseguró sentirse “muy contento por el logro” alcanzado, resultado dice de meses de esfuerzo y disciplina.
Cova explicó que su preparación para la competencia en Perú duró ocho meses, tiempo en el que estuvo concentrado en Caracas. Parte del entrenamiento de altura también se realizó en Colombia, donde permaneció un mes antes de viajar al torneo.
Quienes lo han visto pelear notan que siempre levanta las manos al cielo al finalizar cada combate. Para él, ese gesto tiene un significado profundo. “Siempre agradezco a Dios porque sé que es quien me apoya en mis peleas, me ayuda a ganarlas y a tener fuerza. Siempre estaré agradecido con él”, expresó.
Su fe, asegura, es parte esencial de su fortaleza emocional, especialmente cuando debe pasar largos periodos lejos de su familia.
A pesar de su juventud, Cova ha tenido que enfrentar exigencias propias del alto rendimiento: concentración máxima, entrenamientos intensos y estadías prolongadas fuera de su hogar, en este caso de San Juan en Tucupita. En ocasiones, ha sido uno de los pocos orientales dentro de la selección nacional.
“En este deporte hay mucho sacrificio. Hay cosas que tengo que apartar para seguir la preparación. Gracias a ese sacrificio se logran los objetivos”, afirmó.
El boxeador reconoce que su familia es un pilar fundamental en su carrera. “Mis papás y mi hermano están muy contentos. Gracias a ellos también estoy aquí. Me apoyan demasiado”, dijo.
Su hermano, además, ha sido clave en su crecimiento deportivo: “Gracias a sus sparrings y guanteos he avanzado mucho”.
Cova también considera a sus entrenadores y compañeros, Uri Alcalá, Félix, Prada y su propio padre como parte de una gran familia del boxeo deltano. “Ellos son mi familia”, afirmó.
Durante su participación en los Juegos Bolivarianos, Cova recibió mensajes constantes de apoyo desde el Táchira, algo que lo motivó profundamente. “Eso me da mucha emoción, que estén pendientes de mí”, comentó.
No obstante, Cova sabe que la responsabilidad es mayor. Su próximo reto inmediato serán los Panamericanos en febrero del 2026, para los cuales ya retomó su rutina de entrenamiento.
“Desde hoy empiezo otra vez a entrenar fuerte, a mantenerme en forma para lograr el objetivo”, señaló. Entre sus hábitos está trotar desde las 5:00 de la mañana junto a su padre.
Uno de los momentos más comentados de sus peleas fue su sorprendente recuperación en el tercer asalto, cuando parecía quedarse sin aire. “Cuando estoy cansado, algo me fortalece. Me olvido del cansancio y del dolor. Todo ese sacrificio se ve en el ring”, explicó.
Parte de ese sacrificio incluye mantener el peso con dietas estrictas, él a veces le toca comer poquito, aguantar las ganas de comer queso o dulces. “Todo eso se demuestra en el ring”.
Cova no oculta su meta más grande estar en las olimpiadas: “En el nombre de Dios voy para allá. Todo es con Él”.



