A Maduro lo quieren y a Trump lo detestan

Venezuela herida pero su dignidad viva

“Songo” Trillo

El 3 de enero permanecerá grabado en lo más profundo de la mente de los venezolanos como la fecha del acto de mayor crueldad a la soberanía de nuestra amada Venezuela, por parte del imperio más poderoso y criminal de la era moderna, dirigido por el psicópata y pedófilo presidente de los EEUU, Donald Trump.

De forma cobarde y artera, haciendo uso y abuso de su poderío militar, atacó a un pueblo que recién despertaba de las festividades navideñas, asesinando más de 100 personas y secuestrando mediante un ataque de guerra militar, a nuestro presidente constitucional, electo en sufragios libres, secretos y universales el 28 julio de 2024.

Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, fueron “extraídos” violando acuerdos internacionales referentes a la inmunidad de los presidentes en ejercicio. Está acción vil y canalla, contraria al ordenamiento jurídico internacional, tenía el propósito de hacer mella en la sociedad venezolana.

Por el contrario, para vergüenza y oprobio del adicto de la Casa Blanca, perteneciente a la casta de los extremistas apátridas, encabezada en nuestro país por la cosa esa llamada MCM, mancharon con sangre el deseo de Alfred Nobel en el año de 1895 de premiar figuras preeminentes, cuyos actos fuesen en beneficios de la humanidad.

Esa (MCM) tiene mucho tiempo solicitando bombardeos a nuestro suelo patrio; lo hizo con el genocida Netanyahu hasta lograrlo con el loco con ínfulas de emperador Donald Trump, que más temprano que tarde irá preso por crímenes sexuales.

La repuesta de más del 90% de la población venezolana, con la sangre heroica de nuestros antepasados y los Libertadores de la Patria en estado de ebullición, ha sido tomar las calles en rebeldía para rechazar el asesinato de los hermanos militares y civiles caídos en los bombardeos del 3 de enero y exigir la pronta libertad del presidente Maduro y la primera dama y diputada Cilia Flores.

Mientras la loca, complemento del loco, busca el perdón de Dios a través del Papa, pretendiendo entregarle el Premio Nobel inmerecido al psicópata del norte, envilecido ahora con la sangre derramada en suelo bendito de Venezuela, el mundo reacciona a la gravísima violación de la soberanía de los países en el globo terráqueo.

Nicolás Maduro y Cilia Flores demostraron al mundo la valentía, el coraje y el pleno conocimiento de aquello a lo que se exponían, sacrificándose por la independencia, la libertad y la autodeterminación de los pueblos. Aun secuestrados, continúan articulando gestos corporales y códigos libertarios, en reafirmación de que están bien, fortalecidos y vencerán.

Ante la pregunta del verdugo, respondió, “Soy Nicolás Maduro, presidente constitucional de Venezuela, prisionero de guerra, secuestrado en acción militar de guerra”, la segunda proclama del “por ahora” del comandante Chávez.

Trump convirtió a Nicolás Maduro en el personaje más querido y admirado no solo por los venezolanos, sino del mundo. Hasta en el mismo EEUU se han dado más de 120 marchas y concentraciones de protesta para exigir la libertad inmediata de Maduro y Flores.

Na’guara de orgullo ser venezolano.

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